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miércoles, 21 de octubre de 2020

Creación de personajes 1 - Tipos

    Bienvenidos al inicio de la sección Creación literaria. En esta sección iré hablando sobre todo aquello relacionado (valga la redundancia) con el maravilloso arte que es escribir, enfocándome estrictamente en el ámbito de la narrativa. A la hora de escribir hay miles de temas a tener en cuenta, pero vamos a empezar por el más clásico: las piezas en el tablero, los actores en la ficción, los personajes.

    Es tentadora la idea de hacer una entrada de proporciones inmensas hablando sobre ellos, pero la realidad es que eso es tedioso a la hora de leer y poco práctico a la hora de transmitir información. Por esa razón, trataré este tema en diversas entradas y hoy empezaremos por lo más simple. Vamos allá.

¿Cuántos tipos de personajes hay?

  Curiosa pregunta, ¿verdad? A lo largo de la literatura se han creado muchos tipos de personajes, miles, millones, ¿pero son todos iguales? Si pensamos en crear una historia debemos preocuparnos por los personajes que la conformaran, en ese punto empiezan a surgir las preguntas, entre ellas la que encabeza este apartado: ¿cuántos tipos de personajes hay?

    Existen tantas formas de distinguirlos, de catalogarlos y enclaustrarlos en un sistema que, a decir verdad, todos serían validos porque cada uno tiene su forma de verlos. Durante un tiempo estuve pensando sobre esta cuestión y me di cuenta de que todo depende del punto de vista, es decir, de como enfoques el asunto de la creación. Teniendo en cuenta esto último, se puede clasificar fácilmente a los personajes en función de:
  • su participación en la historia
  • su profundidad
  • su número
Según su participación en la historia:

   Para empezar, tenemos que tener en cuenta la importancia de los personajes, su intervención en la historia, el papel que tienen en esta. ¿Son todos los personajes iguales? La respuesta es no y ahí tenemos la primera distinción clara en dos grupos diferenciados: aquellos personajes con un papel principal (protagonistas) y aquellos que quedan relevados a un papel menor (secundarios), o enfocados de una forma más simple aún: personajes principales y secundarios. Vamos a hablar brevemente de cada uno de ellos:

· Personajes principales: Son los más importantes, el centro de la acción narrativa, el motor clave que hace girar la historia. Tanto si su papel es hacer el bien como si por el contrario desean hacer el mal, estos personajes son estrictamente necesarios en toda historia. Ahora bien, aquí hay que hacer una distinción clave: por un lado, personajes protagonistas y, por el otro, personajes antagonistas. Son la pareja clásica, la luz y la oscuridad, el ying y el yang, el alfa y el omega; es un hecho que no pueden existir el uno sin el otro y ahí surge otra cuestión, ¿que importancia tiene cada uno?

    Algunos dirán que los primeros son los buenos y otros son los malos (y no les faltaría razón), pero ese no es el asunto a tratar. Si bien ambos tipos de personaje son contrarios, son necesarios el uno para el otro y ahí reside su atractivo. ¿Qué gracia tendría un héroe sin su villano? ¿Qué atractivo tendría un personaje malvado sin una oposición que tratase de detenerle? En esa necesidad mutua nace la verdad sobre su definición, todo protagonista hará girar la trama y tendrá la mayor importancia en todo momento, mientras que la función del antagonista siempre será oponerse a su objetivo porque esa es su naturaleza.

· Personajes secundarios: Son aquellos con una importancia menor, en contacto directo con los primeros, pero nunca con su importancia. Muchas veces menospreciados, pero la realidad de su función es muy distinta: una historia decente tiene que tener buenos secundarios. Os pongo un ejemplo: pongamos que El Señor de los Anillos solo hubiera tenido a los componentes de la Comunidad del Anillo y estos se hubieran enfrentado únicamente a los tenientes de las fuerzas de Sauron, ¿dónde estaría el atractivo de un conflicto entre dos bandos hasta la victoria de uno de estos? ¿Veis el problema? Ahí es donde entran los secundarios, son los que hacen brillar tanto a los protagonistas como al resto de la historia. En cierto modo, son ellos los que hacen que una historia funcione.

    Ahora bien, una vez tenemos claro que esta clase de personajes son vitales toca preguntarse: ¿hay distintos tipos de secundarios? La respuesta es sí, demasiados tipos, pero vamos a simplificarlos en dos clases en específico: personajes tipo y personajes marco. Los primeros, también conocidos como estereotipos, señalan un ideal, un comportamiento fácilmente reconocible, una forma de actuar o de comportarse que los cataloga rápidamente en su papel (el mentor, el mejor amigo, el compañero, etc.). ¿Has oído alguna vez hablar de los segundos? Los hay a decenas en toda historia, forman el esqueleto de la ficción porque, simple y llanamente, forman parte de ella. Tratados como meros elementos decorativos, los personajes marco no tienen mayor importancia en la historia que estar ahí, a no ser que intervengan en algún momento en la trama (si es que lo hacen).

    Una vez resuelta la primera distinción, que sabemos diferenciar bien personajes principales de segundarios, nace nuevamente una pregunta: ¿un personaje puede cambiar de grupo? Eso depende de cada autor, pensad en el juego que eso puede dar y en las posibilidades. Planteaos esa pregunta, solo vosotros tenéis la respuesta.

Según su profundidad:

    Otro detalle a tener en cuesta es como de desarrollados están los personajes, como han ido evolucionando a lo largo de la trama, en otras palabras: su profundidad. Esta segunda distinción es algo a tener en cuenta porque da una serie de detalles sobre los personajes y pueden marcar la diferencia entre calarlos en su primera aparición o sorprendernos a cada paso que estos dan. Teniendo en cuenta esto, nuevamente se plantean dos grupos diferenciados: aquellos personajes que muestran cambios, se desarrollan con la historia y evolucionan (redondos), y aquellos que no cambian desde su primera aparición y se quedan estancados en un comportamiento fijo (planos). Vamos a conocerlos.

· Redondos: Sujetos a las maravillas del cambio, estos personajes se desarrollan con la historia y están en constante evolución. También conocidos como dinámicos, son la clase de personaje más común utilizada en una historia porque, siendo sinceros, a todo el mundo le gusta ver como los personajes sufren cambios, aprenden y cambian. Es muy placentero llegar al final de una historia y echar la vista atrás, sentirse pleno por mirar e pasado y ver que los personajes ya no son los mismos.

· Planos: Estancados en un punto fijo, estos personajes no sufren ni el menor de los cambios y permanecen inertes toda la trama. También conocidos como estáticos, son personajes que se comportan y actúan a nivel evolutivo como estatuas y por eso se les conoce, por ser fácilmente reconocibles desde el primer vistazo y no dejar ninguna sorpresa al respecto.

   Comparada con la clasificación anterior puede parecer fácil de entender, ¿verdad? Pongamos un ejemplo: por un lado, tenemos a un personaje que muestra cambios y evoluciona de principio a fin, un niño que comenzó en la más absoluta miseria que se ha convertido en un hombre con familia y obligaciones; por el otro lado, tenemos al clásico mandamás de una corporación, un personaje que se comporta de forma despreciable de principio a fin, que muestra razones para desagradar en el primer vistazo y ese hastío hacia él permanece hasta el final de la trama. ¿Tienen atractivo los dos tipos de personaje? ¿Puede darse el milagro de que un plano evolucione a redondo o, por el contrario, un redondo que a raíz de un acontecimiento se convierta en un plano? Reflexionad sobre ello.

Según el número:

     Como se suele decir, uno es poco y dos son multitud, algo fácil de entender y que salta a la vista, pero… ¿esos dos personajes forman parte de un colectivo o son entidades individuales? Ahí está el truco y el tercer punto de vista para catalogar personajes: su número. En función de si tienen importancia por separado o forman parte de algo más grande que ellos mismos, se puede hablar de personajes individuales y personajes colectivos. Sin embargo, esta distinción peca de simpleza en comparación con las dos anteriores y es fácil de entender: desde su misma concepción todos los personajes son individuales porque son uno en sí mismos y diferentes al resto, ¿qué son los colectivos entonces?

    Para entender esta matización, lo mejor es un ejemplo: ocurre muchas veces que en toda trama siempre aparece un grupo (y más de uno) con poder, con relación entre ellos o, simplemente, con un mismo objetivo. Ahí es donde hablamos de personajes colectivos, que no son otra cosa que un número determinado de personajes individuales asociados por una razón determinada. Fácil y simple, ¿verdad? Sin duda es la forma más global de verlos como piezas de ajedrez en el tablero, pero resulta conveniente a la hora de asignarles su papel dentro de la trama. ¿Puede A asociarse con X? ¿Forman B, C y D parte del mismo grupo que H, J y K? El juego está servido.

¿Puedo usar todos los personajes?

    Para terminar este primer artículo sobre la ardua tarea que es crear personajes, que mejor que plantear una pregunta como cierre de capítulo. La respuesta a esa pregunta es un misterio, un enigma que cada escritor debe resolver porque nunca hay dos historias iguales, parecidas a montones, pero difícilmente idénticas. Depende de cada mente el como responder a ella, aunque visto de otro modo resulta fácil asumir que siempre se usan todos, ¿no?

   Hasta aquí llega esta primera entrada, próximamente trataré sobre el tema de los personajes. ¿Cómo lo enfocaré la próxima vez? ¿De qué tratara la siguiente entrada? La respuesta llegará pronto. Hasta entonces, espero haber sido de ayuda.

4 comentarios:

  1. Interesante artículo. No obstante, hay una observación que quiero hacer:

    -Hay historias en las que el villano no es un personaje, sino una fuerza de la naturaleza. Me hubiera gustado que desarrollaras como sería la dinámica de los personajes en ese caso.

    Con respecto a los personajes planos, es totalmente cierto. Incluso, cuando un personaje se vuelve muy popular, el que sea plano daña la calidad de la serie. Por ejemplo, Goku me parece un pésimo personaje, aunque su serie sea muy popular, ya que, si lo analizas en detalle, no deja ninguna enseñanza y de hecho, una parte importante de los problemas en los que mete a sus amigos y al resto del mundo, son producto de esa falta de crecimiento.

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    1. Agradezco profundamente tu comentario, es una alegría siempre ver que alguien se toma el tiempo de compartir sus impresiones. Muy buena observación respecto al protagonista de Dragon Ball, llevas mucha razón.

      Quizás en un futuro me plantee avanzar algo más este hilo. Gracias por leerme ^^

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  2. Yo convertí un secundario en protagonista sólo porque me gustó la historia de vida que le hice, así que la que iba a ser protagonista, ahora es co-protagónica. Es divertido ver cómo cambian los papeles o que al principio parezca que un personaje no será tan relevante y luego cobra más y más importancia.
    Desconocía esa clasificación de individual y colectivo, es interesante, aunque sólo puedo pensar en grupos de populares, matones y cosas así de película genérica jajaja.

    PD: También me parece que Goku es uno de los personajes más planos de la existencia.

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    1. Me alegro de que te haya gustado ^^ La verdad es que esa evolución de un secundario a un protagonista es siempre una delicia a la hora de leer, tanto por lo insospechado de ese cambio como por lo que implica en la trama.
      Suele pasar que esa visión es muy "hollywood", es más fácil si lo enfocas como colectivo (organización de personajes) y individuales (personajes únicos).
      Ya van dos comentarios con el señor Goku, si aparece un tercero me planteare hacer un post con los personajes más planos de la historia jaja

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